352. Un remanso en el ocaso


El sol cae, y con él el bullicio del ajetreo continuo de miles de personas desaparece, todo queda en calma y reina la paz, es momento para dejarse llevar, para reflexionar y descansar, y la naturaleza, sabía entre los sabios, lo pone todo de su parte para que cumplamos ese objetivo, no hay más que acercarse a una playa, y simplemente posar la mirada en algún charco, donde la quietud es absoluta y los reflejos se cuentan a miles.
Anoche quise vivir ese momento, y de paso, inmortalizarlo para poder hacérselo llegar a ustedes
Feliz Sábado mi gente
Sean Felices
Gabo Monzón

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